jueves, 15 de agosto de 2013

Capítulo 30

En el capítulo anterior...

Fran iba mirando al suelo, vigilando de no tropezar. Estaban a un par de metros de mí y levantó la cabeza para mirarme de una forma que muy pocas veces le había visto hacer, tan pocas que podría contarlas con una sola mano. 
Las lágrimas empezaron a brotar de nuevo haciendo mi visión borrosa, entonces extendí los brazos y nos fundimos en un abrazo. Un abrazo como nunca nos habíamos dado. Y es que quizás me peleaba con él constantemente, pero era mi hermano y le quería como a nadie en el mundo.
- Te quiero enano- sollocé hundiendo mi cara en su cuello, olía muy mal, pero en ese momento no me importaba, aunque fuera camuflado, era el olor de mi hermano, ese olor que había estado persiguiendo durante semanas, el olor que me hacía querer seguir adelante y no perder la esperanza.
- Te he echado mucho de menos- susurró mientras sentía como mi espalda se mojaba poco a poco. 
- No llores, tu eres fuerte- le sonreí separándome un poco para mirarle y darle un beso en la mejilla. 
- He pasado mucho miedo- dijo rompiendo a llorar y volviéndome a abrazar. 
- Shh... Ya está pequeño, ya estás en casa. 



Me desperté repentinamente, tenía el corazón acelerado, me calmé al ver al chico que estaba a mi lado. Si, estaba ahí abrazándome. 
Acaricié su pelo suavemente antes de depositar un beso en su mejilla y la frente. Me levanté con cuidado de no despertarle, había pasado una mala noche, y bajé a preparar el desayuno. Eran las once y media de la mañana. Mis padres se habían ido hacía ya varias horas. Preparé dos cuencos y los llené de cereales con leche. Cogí dos cucharas, un par de servilletas y lo puse en una bandeja que subí arriba. 
- Despierta- susurré.
- Mmm...- gimió.
- Te he traído el desayuno- se levantó de golpe al oír que era yo.
- Buenos días. 
- Buenos días- contesté sonriendo. 
- Eres la mejor. 
- Te quiero. Venga, vamos a almorzar. 
- Seguro que está delicioso. 
Dejé la bandeja sobre su regazo y me senté a su lado en la cama. 
- Siento... Lo de esta noche- dijo avergonzado mientras devoraba el desayuno.
- No te preocupes. Es lo mínimo que podía hacer. ¿Como has dormido a parte de las pesadillas?
- Me duele todo el cuerpo. Pero dormir doce horas y en una cama es un lujo después de un mes sin poder dormir apenas y en un establo apestoso, asqueroso y sin luz.

Lo abracé, lo abracé con todas mis fuerzas, era lo que necesitaba en ese momento, necesitaba tenerlo ahí después de mucho tiempo, abrazarlo fuertemente para saber que no iba a irse, que no volvería a desaparecer.
Dejé de apretarlo cuando se quejó, tenía el cuerpo magullado, lleno de heridas y moretones. Bañarlo ayer fue horrible, quitarle toda la suciedad y el barro y estiércol seco e incrustado en su piel. Limpiar todas esas heridas que había que frotar fuertemente si o si. Lo pasé muy mal viéndole sufrir e incluso llorar de dolor. 
- Lo siento. 
- No te preocupes. Gracias, era lo que necesitaba. Fuiste la única que se calló las palabras inútiles, la única que en lugar de decirme palabras de consuelo, no dijo nada y me abrazó, eso es lo que realmente necesitaba. Eres la mejor hermana del mundo. Te quiero. 
- Yo también te quiero Fran. No sabes todo lo que llegué a echarte de menos. Quise disimularlo todo lo posible, no quise parecer destrozada, no quería que la gente sufriera por mi. Me pasé los días intentando hacer cualquier cosa para quitarme de la cabeza que cuando llegara a casa tu no estarías. Pero cuando legaba y volvía a la realidad, lo único que conseguía hacer era tumbarme en tu cama y llorar hasta dormirme. 
Entonces fue él el que me abrazó después de secarme las lagrimas con el pulgar.
- Ya está enana, ya estoy aquí ¿vale? Y no me volveré a ir. Te lo prometo.


- Lo siento Zayn- dije por teléfono- esta tarde voy a acompañar a Fran al hospital.
- Vero, ve con Zayn- me dijo Fran quien estaba comiendo los macarrones, sentado con la pierna enyesada en un taburete- de verdad, no me importa. Ya has hecho por mi mas de lo que deberías.
- Quiero acompañarte Fran, te lo digo en serio, no voy a dejarte solo.
- Puede venir otra gente si eso te preocupa. 
- No es eso...
- Hacemos una cosa, si no encuentro a alguien que me acompañe, vienes conmigo. Pero si sé de alguien que me acompaña, te vas con Zayn.
- De acuerdo- acepté- ¿Zayn lo has escuchado?
"Si, estoy de acuerdo. Ya me dirás ¿vale?"
- Claro.
"Adiós, te quiero"
- Yo también a ti.

Colgué cuando llamaron a la puerta.
- ¿Quien será?- preguntó Fran.
- Voy a abrir. 
- Tranquila que de aquí no me muevo- dijo riendo señalando su pierna enyesada. Me hacía feliz verle alegre de nuevo, me hacia muy feliz. 
Fui a la puerta y abrí. Fuera dos chicos idénticos esperaban.
- Creo que nos hemos equivocado James.
- Si, Step, veníamos a ver a un tonto desaparecido y nos aparece una chica guapa en la puerta.- dijo el otro a lo que me reí. 
- Para tontos ya estáis vosotros. Anda pasad, Fran está dentro. 
Ambos pasaron por mi lado y me dieron un beso en la mejilla cada uno. Les guié hasta el comedor donde estaba Fran en el mismo sitio que lo había dejado. 
- Hey chicos- dijo mi hermano visiblemente impresionado- ¿que hacéis aquí?
- ¿Creías que te ibas a librar de nosotros tan fácilmente?
- ¿Pero no estabais de vacaciones en Alemania?
- Volvimos hace una semana. Y nos enteramos de esto. ¿Como estás?
- Pues bastante bien. Tengo que ir a rehabilitación casi cada día, pero bueno, se tendrá que aguantar.
- Hospital, enfermeras guapas- dijo Stephan. 
- Nos apuntamos- acabó James después de mirar a su gemelo.
- Mira Iri, ni se lo he tenido que pedir. Ya puedes ir llamando a tu novio.
- Por dios, eres de lo que no hay eh. 
- Un trato es un trato. 
- Tu ganas esta vez.  Bueno chicos os dejo solos un momento, no lo rompáis más por favor. 
Fui a mi habitación y cogí el móvil que estaba en el escritorio. Me senté en la silla giratoria y empecé a dar vueltas mientras esperaba respuesta.
"Cari, lo siento" fue lo primero que me dijo Zayn. "Me ha llamado mi madre por si podía ir a pasar unas semanas en Bradford. Y me voy en un rato que tengo ganas de verles."
- Eh, no te preocupes, ve, lo entiendo. ¿Estás en casa todavía?
"Si, cuando acabe de hacer la maleta me voy, tardaré una media hora o tres cuartos mas o menos."
- ¿Y hay alguien mas por ahí?
"Están Harry y Niall aburridos en el sofá viendo una peli, Lou se acaba de ir con Eleanor."
- Vale, no te entretengo más. Adiós, te quiero.
"Te quiero."
Mientras iba hablando me había puesto unas sandálias y había llenado el bolso con el monedero, y alguna cosa más. Metí el móvil en este y bajé al salón. 
- ¿Chicos habéis venido con el coche?
- Si, está fuera aparcado, ya llevamos nosotros a Fran y luego lo traemos sano y salvo a casa. 
- Si queréis ya voy yo con él, que ...
- Te puedes ir ya- me cortó mi hermano- estaré bien, te lo prometo. 
- Vete tranquila, está en buenas manos- me aseguró James fingiendo estar serio e intentando que no se le escapara la risa. 
- Si de vosotros tengo que fiarme...
- Vete- insistió mi hermano.
- Vale, me voy que aquí nadie me quiere.- que bien se me daba el dramatismo. Le di un beso en la mejilla a mi hermano y salí de casa guardando las llaves en el bolso y cogiendo las de la moto. Abrí el garaje y ahí estaba mi querida Vespa. 
Puse las llaves y en unos segundos ya volvía a sentir el motor. Me puse mi casco y la llevé andando hasta fuera, cerré el garaje y me subí. 
Di gas y empecé a recorrer las calles londinenses. Al fin me sentía libre. 

Llegué en diez minutos a mi destino. Llamé al timbre y el rizado me abrió. En apenas un segundo dejé de tocar el suelo mientras me achuchaba en un abrazo reconfortante, luego me dio un beso en la mejilla y me dejó en el suelo de nuevo. 
- No sabes como se te ha echado de menos. Llevas casi un mes que ni respondías cuando te llamaba. Estaba preocupado por ti. 
- Lo sé, lo siento Harry. Pero llegó un momento que quise desconectar del mundo, ya no sabía que hacer.
- Has tenido suerte de tener a Zayn. Él me fue informando un poco de como estabas. Nosotros cuatro decidimos que era mejor no ir a verte para no estresarte más, Zayn nos dijo que preferías estar sola.
- Gracias por preocuparos. Pero ahora la Irene de siempre ha vuelto. 
- Venga no nos vamos a quedar todo el día en la puerta, pasa.
- Venía a ver a Zayn antes de que se fuera.
- Oh... Claro... Zayn...
Entramos dentro de la casa. 
- ¡Pececillo!- gritó Niall emocionado al verme. Se levantó y vino a darme dos besos.
- No es pececillo, es pequitas- le corrijo Harry.
- No, pececillo va mas con ella.
- Pero si sus pecas son adorables- yo me sonrojé.
Les dejé en su discusión sin que se dieran cuenta y subí a la habitación de Zayn. Al entrar, el recuerdo de mi charla con Vero vino como un flash a mi mente, todavía no le había dicho nada seguro.
Salí de mis pensamientos y me fijé en el chico que estaba de espaldas a mi poniendo cosas en la maleta que se encontraba sobre su cama. Me acerqué sigilosamente y le tapé los ojos con las manos.
- ¿Quien eres?- preguntó. No pude evitar que una risita se me escapara- Aja...
Me cogió las manos y se destapó los ojos. Luego se giró y me besó mientras yo correspondía.
Iba a echar de menos sus besos durante unos días así que disfruté de ellos todo lo que pude ese rato.
- ¿Que haces aquí?- me preguntó separándose- no te esperaba.
- Por algo iba a ser una sorpresa. Quería despedirme de ti antes de que te fueras. Te voy a echar de menos.
- Si quieres me quedo aquí.
- No. Es tu familia, seguro que ellos te echan mas de menos que yo.
- Yo también te echaré de menos a ti. Pero solo será una semana. 
- Tengo una semana para serte infiel, perfecto- comenté de broma mientras reía.
- Serás tontita- se rió antes de besarme de nuevo.
- ¿Te ayudo con esto?- le pregunté cuando nos hubimos separado- ya te he entretenido lo suficiente.
- Tu nunca me entretienes, me alegras los días, y haces que todo se detenga y pueda disfrutarlo contigo.
- Oixx no me digas estas cosas que me enamoras- dije dándole un beso. Él sonrió de lado, por dios adoraba esa sonrisa. 
- Venga va, que esto ya está- le dije cuando terminamos, aunque no quería que se fuera todavía.
Le ayudé con la mochila mientras él bajaba su maleta y la fue a llevar al coche. Niall y Harry todavía mantenían la misma discusión, me paré a su lado como si no me hubiera ido, y Zayn volvió, se puso tras de mi y me rodeó con los brazos.
- Chicos, ¿de que discutís?- preguntó el moreno sin entender.
- Sobre que es mejor pequitas que pececillo- dijo Harry.
- ¿A que pececillo le queda mejor?- continuó el irlandés.
- ¿Os referís a Iri?
- Si- respondieron ambos.
- Pues yo le llamo Sirenita, es mejor.
- Alaaa, donde vas- se quejó Niall.
- Si incluso el pececillo de Niall queda mejor.
- Pero no la veis, si es como una sirena, media vida la pasa en el agua y es guapa, lo tiene todo.
- Bueno, en esto no te lo podemos discutir- dijo Harry- pero es que esas pequitas en la cara la hacen hermosa.
- Ni que tuvierais tres años, sois como críos- dije intentando parecer seria. Pero la discusión tenía su punto divertido- los tres están bien ¿vale? Cada uno que me llame como quiera y todos felices.
Eso pareció convencerlos porque la discusión finalizó.
- Bueno, yo me tengo que ir ya- dijo Zayn. 
Los tres fuimos hacia fuera y yo fui a dejar la mochila de Zayn que todavía llevaba en la espalda en el asiento del copiloto y me esperé apoyada al coche mientras se despedía de los chicos con un abrazo a cada uno. Luego se acercó donde yo estaba y pusos sus manos en el coche, un brazo en cada uno de mis costados. Y luego nos fundimos en un beso de despedida, iba a echarle de menos, echaría de menos esos besos que me llenaban por dentro y me hacían sentir viva. Pero bueno, era una semana, lo aguantaría, espero. Nos separamos unos segundos para coger aire cuando vi que Niall y Harry todavía estaban ahí. Y algo cambió. El siguiente beso, fue diferente, me costó reaccionar.
Ya hacía mucho que habíamos solucionado lo de yo y Niall, pero Harry... Ese tiempo que había pasado con él... Había sido diferente a antes. 


____________________________

Y aquí yo de nuevo con el capítulo 30 ya y casi tengo hasta el 40 escrito así que todavía queda para acabar. ¿Que os ha parecido el capitulo? ¿Cual mote es el que más os gusta, Liam y Louis también deberían tener uno no? Se aceptan sugerencias. 
Espero que os haya gustado el capitulo porque teoricamente, el siguiente lo subiré (se va a mirar un calendario) el martes o el miercoles y el siguiente, con suerte lo subo el 25 antes de irme a París.
Se podría decir que hoy comienzo las vacaciones que me voy al pueblo, aunque hasta el 25 no creo que lo considere yo vacaciones de verdad  porque me va a tocar trabajar, pero bueno, no me enrollo más. Todo esto a que en el pueblo no hay cobertura y no se si lo podré subir el martes, pero ya encontraré la manera, no os preocupéis. 
Beeesos <3
Aina

domingo, 11 de agosto de 2013

Capítulo 29

En el capitulo anterior...

Eran las siete de la mañana, me había vuelto a despertar gritando. Las pesadillas se repetían y ya había pasado otra semana así. Estaba en mi habitación esta vez, Zayn dormía a mi lado, se le veía tan tierno. No volvería a dormirme, lo sabía, así que me quedé ahí sentada acariciando el pelo de Zayn, bajando por la nuca hasta el cuello, puesto que hacía mucho calor se había sacado la camiseta y podía ver sus tatuajes con la poca luz que empezaba a entrar por la ventana. Seguí mi recorrido acariciando su mejilla para llegar a esos labios tan apetecibles. Deposité un suave beso en ellos, Zayn se removió. 
- Mmm... Otro- susurró. Me reí- otro-le di otro beso- mmmm... Mas- volví a reírme- mas- le hice caso- otro mas- me acerqué a él y le di otro beso, entonces se movió y me agarró de la nuca besándome. El beso se fue intensificando yo sonreía divertida- me encantaría poder despertar así cada mañana- dijo abriendo los ojos.
- A mí también me encantaría. 
- ¿Qué hora es?- preguntó. 
- Las siete y cuarto. 
- ¿Por qué estás despierta? Es temprano todavía. 
- He vuelto a tener otra pesadilla. 
- Solo es eso, una pesadilla, no pienses en ello- dijo dándome un beso en la frente. Le abracé y apoyé mi cabeza en su pecho, los latidos de su corazón me relajaban. Y sin tan solo imaginármelo volví a dormirme. 


Eran las nueve, mis padres habían salido a comprar, Zayn y yo nos acabábamos de levantar. Fuimos a desayunar a la cocina.
Estaba untando unas tostadas con mermelada en la encimera cuando Zayn me abrazó por detrás y empezó a besarme el cuello, me giró rápidamente y se apoderó de mis labios. Aparté las tostadas de detrás y me subió a la encimera mientras nuestras lenguas jugaban. Mis manos recorrían su espalda desnuda, él tenía sus manos en mi espalda e iba descendiendo por esta. 
El teléfono empezó a sonar. 
- Siempre le mismo- se quejó Zayn. Me reí, me ayudó a bajar de un salto y fui a coger el teléfono con él detrás jugando a besarme el cuello. 
- Para- dije divertida riendo mientras descolgaba el teléfono- ¿Diga?
"¿Señora Sánchez?"
- No, soy su hija. 
"Señorita Sánchez, llamamos de comisaría ¿se encuentra su madre o su padre en casa?"
- No, han salido a comprar, ¿ha pasado algo agente?
"Hemos encontrado a Francisco Sánchez"- dijo el hombre con la voz cortada.
- ¿Hay nuevas noticias?- pregunté esperanzada y aguantándome la risa por culpa de Zayn.
"Me temo que son malas noticas lo que traigo. El señorito Sánchez ha fallecido"



Me levanté de golpe, el pecho de Zayn estaba mojado por las lágrimas que había estado derramando mientras soñaba. 
- Shhh ya está cariño, ya está.
Él me acariciaba el pelo suavemente a la vez que me susurraba intentando que me calmara, y de verdad lo hacia, me sentía tan bien así. Inspiré profundamente captando su delicioso aroma. Con la otra mano me iba acariciando la espalda deslizando un dedo por lo largo de mi columna, eso me relajaba. 
- ¿Qué hora es?- pregunté adormecida de nuevo. 
- Has conseguido dormir dos horitas más, ya son las nueve- me explicó- ¿Quieres que bajemos a comer algo?- preguntó alegremente dándome un beso en la punta de la nariz. 
- Si, vamos a desayunar.
Bajamos al piso de abajo justo cuando mis padres se preparaban para salir por la puerta con un carro de la compra.
- Buenos días chicos- saludó mi padre- os hemos dejado unas tostadas con mermelada en la cocina y unos vasos de zumo, nosotros nos vamos a comprar, volveremos en un rato. 
- De acuerdo- me acerqué a darles dos besos a ambos antes de que se fueran- hasta ahora. 
Zayn y yo fuimos a la cocina y empezamos a comer las tostadas que había preparadas en dos platos sobre la encimera, acabamos todo que estaba delicioso y pusimos los platos al lavaplatos que estaba debajo de esta. 
- Ahora que ya está esto y que vamos a estar solos un rato, podríamos divertirnos un poco- dijo Zayn alzando sensualmente una ceja mientras se mordía el labio inferior y empezó a morderme suavemente el cuello. Me subí de un salto mientras él me sujetaba de atrás y me recostó en la encimera y cuando estábamos a punto de besarnos sonó el teléfono. 
- Siempre pasa lo mismo- se quejó. Pero no me reí ante su comentario, por lo contrario fui lentamente hacia el teléfono temiéndome lo peor.
- ¿Diga?- respondí mientras apartaba secamente a Zayn que se divertía besando mi cuello.
"¿Señora Sánchez?"
- No, soy su hija- la voz me temblaba mientras advertía a Zayn con la mirada. 
"Señorita Sánchez, llamamos de la policía ¿se encuentran sus padres en casa?"
- No, han salido hace un rato. ¿Ha pasado algo?
Se hizo un silencio al otro lado de la línea. Los nervios empezaron a apoderarse de mí mientras las lágrimas amenazaban por salir, cogí la mano de Zayn y la estreché fuertemente. Mi pesadilla ahora se reproducía de forma real. 
"Lo siento pero necesito hablar con el señor o la señora Sánchez. Llamaré en un rato."
- ¡No!- grité con la voz quebrada- por favor, dígame que sucede.
"No puedo hacerlo señorita"
- Soy su hermana, tengo derecho de saberlo- reclamé. 
Volvió a hacerse un largo silencio al otro lado de la línea. Oí al hombre suspirar.
"Hemos encontrado a su hermano"
- ¿Está...- Callé sin saber si de verdad quería saber la respuesta- Bien?- terminé.
"Lo acaban de llevar a la ambulancia" Fue lo único que obtuve como respuesta "Llamaré más tarde"
- No, espere...-  ya había colgado.


Estuve arriba y abajo por casa, poniendo una lavadora, tendiéndola más tarde, mientras pasé la aspiradora, fregué el suelo de toda la casa, barrí las hojas secas del jardín. Hasta que Zayn me paró. Pasé toda la media hora siguiente tumbada en el sofá con mi cabeza apoyada en el regazo de Zayn que estaba sentado en una esquina de este.
Llevaba ya vario rato llorando cuando oí la puerta abrirse. Fui corriendo hacia allí y vi a mis padres cargados con bolsas, sin pensarlo dos veces me lancé a los brazos de mi padre haciendo que el par de bolsas que llevaba cayeran al suelo, y volví a llorar.
- ¿Que ha pasado?- preguntó mi madre preocupada.
Zayn fue el que les explicó la conversación que había tenido con el agente. Mi madre llamó, pero no contestaron, ¿porque justo ahora no contestan? Parece que siempre lo hagan a propósito. 
La hora siguiente, fue la peor hora de mi vida. Estábamos en el salón yo, Zayn, mis padres y Álvaro que había vuelto de casa de Nico, se había ido de buena mañana ahí para darnos intimidad a mi y a Zayn. 
Estábamos los cinco sentados en los sofás alrededor de la mesita de té donde descansaba el teléfono que parecía dormido. Todos lo mirábamos fijamente, esperando a que despertara. Cuando lo hizo, todos pegamos un salto y mi madre se lanzó a cogerlo. 
- Señora Sánchez al teléfono- respondió- Buenos días. ¿Está bien?- entonces sus ojos empezaron a brillar mientras varias lágrimas bajaban por sus mejillas- Gracias agente- finalizó al cabo de unos minutos. Todos la mirábamos esperando alguna noticia, aunque solo fueran un par de palabras. Ella pasó la vista por todos nosotros y una sonrisa fue formándose en sus labios- ¡Lo han encontrado, está vivo!- anunció mientras más lágrimas salían de sus ojos y también de los míos. Me lancé a sus brazos y nos fundimos en un abrazo al cual se añadió mi padre estrechándonos fuertemente. 
Nos apresuramos a llamar a amigos y familiares. Yo tenía claro a quien era la primera persona que tenía que llamar. Vicky. No respondió, pero no tuve que buscar demasiado en la agenda para encontrar el siguiente número, y marqué. 
“¿Irene?”
- Vicky no me responde. 
“Voy a buscarla debe estar en su habitación, ¿ha pasado algo?”
- Luego te cuento.
"Toma pequeña, es Irene" oí decirle.
- Gracias Vero- dije antes de que me pasara con Vicky- Ranita, alegra esa cara. Han encontrado a Fran, está bien. 


Bueno, lo de bien era un poco inexacto. Llegó un par de horas más tarde. La familia de Vicky vino a casa y Zayn tuvo que irse a ensayar con los chicos, bueno, yo le obligué a ir al ensayo porque él insistía en saltárselo y quedarse conmigo. 


Fran salió de la ambulancia que vino detrás del coche patrulla. Iba acompañado de un policía y un médico que le ayudaban a mantenerse de pie. Se le veía muy flaco, con ojeras y barba que le había crecido en las mejillas que parecían que algo las absorbiera hacia dentro marcándose el hueso de la mandíbula. Su pelo estaba largo, despeinado, sucio y grasiento. Llevaba la misma ropa con la que lo había visto la última vez hacía un mes, solo que ahora estaba sucia y arañada además de que le faltaba una manga de donde se podía ver un moretón y algunos arañazos. El estado de sus pantalones no era muy diferente que la camisa, y el zapato izquierdo lucía como si llevara varias excursiones a la montaña o peor, su pierna derecha estaba enyesada hasta encima de la rodilla.
Un mes, se me había hecho eterno.
En la ambulancia le habían vendado una mano y después me enteré que también la rodilla izquierda, además de curarle varias heridas, algunas bastante feas. Lo habían lavado un poco con una toalla humeda, pero la suciedad acumulada seguía ahí.  No quise ni imaginar cómo deberían haberlo tratado. 
Mi padre fue hacia allí y le dio un abrazo antes de suplantar al policia. Entonces mi madre con las lágrimas cayendo por ambos lados de su cara fue hacia allí y lo llenó de besos. Yo seguía parada en el umbral de casa sin poder reaccionar, quería correr, abrazarle y no soltarle, pero el cuerpo no me respondía. 
El señor González, el padre de Vero y Vicky, se acercó y le dio unas palmaditas en la espalda después de decirle algo. Cuando llegaron a la altura de donde se encontraba Vicky parada llorando, Fran se giró y la miró dulcemente, le tendió la mano y  ella se la tomó y después de que él se la acercara, le besó apasionadamente. 
Entonces el médico nos informó de que debía entrar en casa y descansar. Mi padre se quedó con el médico mientras mi madre acompañaba a Fran hasta casa. Donde yo me encontraba.
Fran iba mirando al suelo, vigilando de no tropezar. Estaban a un par de metros de mí y levantó la cabeza para mirarme de una forma que muy pocas veces le había visto hacer, tan pocas que podría contarlas con una sola mano. 
Las lágrimas empezaron a brotar de nuevo haciendo mi visión borrosa, entonces extendí los brazos y nos fundimos en un abrazo. Un abrazo como nunca nos habíamos dado. Y es que quizás me peleaba con él constantemente, pero era mi hermano y le quería como a nadie en el mundo.
- Te quiero enano- sollocé hundiendo mi cara en su cuello, olía muy mal, pero en ese momento no me importaba, aunque fuera camuflado, era el olor de mi hermano, ese olor que había estado persiguiendo durante semanas, el olor que me hacía querer seguir adelante y no perder la esperanza.
- Te he echado mucho de menos- susurró mientras sentía como mi espalda se mojaba poco a poco. 
- No llores, tu eres fuerte- le sonreí separándome un poco para mirarle y darle un beso en la mejilla. 
- He pasado mucho miedo- dijo rompiendo a llorar y volviéndome a abrazar. 
- Shh... Ya está pequeño, ya estás en casa. 



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Y con este final tan tierno me despido hoy hasta no se cuando, intentaré no tardar más de una semana. 
Bueno, respecto al capitulo, tranquilos todos, Fran está vivo, no podía matarlo, le hice una promesa a una amiga. 
Espero que os haya gustado muucho jajaja y bueno, hasta el siguiente. Espero vuestros comentarios y bueno, también, por favor, si alguien que avisaba por Tuenti lee esto, que hable conmigo por Twitter @LiaLouHaZaNia porque no podré avisaros por ahí, y si no tenéis Twitter decídmelo abajo en los comentarios por favor. 

lunes, 5 de agosto de 2013

Capítulo 28

En el capitulo anterior...


- ¿Hay noticias de él?- preguntó al cabo de un rato calmándose un poco. Negué con la cabeza reprimiendo las lágrimas que amenazaban con salir. Cerré los ojos y apreté fuertemente los labios. No debía dejar que Vicky me viera llorar, tenía que ser fuerte para conseguir que ella también lo fuera. 
- No puedo dormir- me dijo levantando la cabeza, aunque de eso ya me di cuenta al ver las ojeras que se le marcaban- tengo pesadillas, y cada vez que cierro los ojos le veo, veo como esos hombres le golpeaban, veo como caía al suelo, como me miraba y gesticulaba "huye" y después yo empezaba a correr, le oía gritar de dolor, sentía los golpes que le daban. Y de repente, silencio. Me giré temiéndome lo peor. Oí como uno de los hombres decía "rápido, metámosle en la furgoneta ahora que no opone resistencia y huyamos" y yo seguía corriendo, necesitaba ayuda, oí a la furgoneta alejarse y unos minutos después llegué a la fiesta exhausta.
- Tranquila, ya ha pasado eso, lo encontrarán, tarde o temprano volverá a casa. Tenemos que ser fuertes Vicky, a él no le gustaría que nos pasáramos el día en casa llorando.
- Lo sé- dijo secándose las lágrimas con el brazo. Entonces sonrió y se levantó- ¿vienes a la piscina?
- Claro- le sonreí. 
Y ambas bajamos a bajo a zambullirnos en el agua, en nuestro medio. Donde todos los problemas desaparecen por un tiempo.



Me desperté de golpe pegando un grito, sudando y con la almohada empapada de lágrimas. Otra vez esa pesadilla. Llevaba ya casi un mes ya con la pesadilla de siempre, podía recordarla a la perfección, cada detalle, pero no era nada agradable hacerlo.
Miré a mí alrededor, estaba en la habitación de Fran. Ya se había convertido en costumbre. Pero lo que era peor era que su olor ya se había desvanecido, las sábanas limpias ya no olían a él, ya nada olía a él, se había aireado la habitación demasiadas veces. Y ya había perdido la esperanza, ésta se había desvanecido igual que el olor de mi hermano, y quizás ya no volvería a sentirlo más, quizás ya no escucharía más sus risas, sus ganas de hacerme enfadar, sus momentos tiernos, sus consejos, quizás ya no volvería. 
La puerta de la habitación se abrió de golpe y volví a gritar.
- Tranquila, soy yo. ¿Estás bien? Te he oído gritar y he pensado que... ¿otra pesadilla verdad?
- Si, no te preocupes, vuelve a dormir.
- No tengo sueño, si quieres puedo quedarme aquí contigo un rato.
- Gracias Álvaro, pero no hace falta. ¿Qué hora es?
- Las tres de la madrugada, casi las cuatro.
- Pfff...
Nos quedamos en silencio, solo nuestras respiraciones se escuchaban, mi respiración se aceleró por los nervios y empecé a sollozar, no quería volver a llorar, no, pero cuando las lágrimas afloran a los ojos, nada puede detenerlas y caen como un par de cascadas descontroladas en busca de la calma.
Álvaro me abrazó y yo me recosté en sus piernas, me acariciaba el pelo a la vez que me susurraba.
- Shhh. Tranquila. Vamos a conseguirlo.
- ¿Conseguirlo?- pregunté un poco más calmada. Ahora estaba alerta, como si todos mis sentidos se hubieran disparado- ¿qué hay que conseguir?
- Nada. No he dicho nada.
- Álvaro, ¿qué me escondes?- dije alzando la voz.
- Nada Irene, déjalo.
- Es mi hermano el que está en peligro. Álvaro, te ordeno que me lo digas.
- De acuerdo, de acuerdo, te lo diré, pero no grites, vas a despertar a tus padres. Una semana después del secuestro llamaron a la empresa pidiendo un rescate.
- ¿Cuánto?
- Quince millones de libras.
Después de eso no conseguí dormirme de nuevo. Me sentía fatal, me habían estado ocultando eso durante tres semanas ya, debía saberlo, era mi hermano, y nadie me había avisado de que, aunque fueran malas, había noticias de él.  
 
 
Al día siguiente había quedado con Zayn, necesitaba despejarme ya llevaba demasiados días en casa encerrada. Zayn pasó a buscarme en casa sobre las tres con una gorra y gafas de sol y fuimos a pasear con Álvaro siguiéndonos unos diez metros atrás. Luego decidimos ir a una cafetería a tomar algo.
- Entrad vosotros, yo estaré allí delante por si pasara algo- nos informó.
Zayn y yo entramos cogidos de la mano y nos sentamos en una mesa apartada. Al rato una camarera nos atendió y después de pedir y que nos lo trajera tuvimos la intimidad que queríamos.
- ¿Has hablado con Perrie desde...- pregunté. 
- ¿Desde que lo dejamos?- acabó mi pregunta- Si, somos amigos, no hubo ningún problema. Ella también se había dado cuenta de que las cosas habían cambiado.
- Me alegro- dije sonriendo.
- Yo también, porque eso implica que ahora puedo hacer esto sin que me rechaces- dijo acercándose para besarme.
- Serás tonto- dije riendo y dando un trago a mi zumo de naranja fresquito. 
- Te quiero. 
- Yo también te quiero Zayn- hice una pausa en la que estuve pensando acabándome mi zumo- Zayn... Dime una cosa. ¿Tu sabias lo del rescate?- se quedó en silencio. 
- Si, lo sabía. 
- ¿Porqué nadie me lo dijo?
- Hubiera sido peor. Hubieras estado mucho más preocupada.
- Pero nadie me dijo que habían noticias, saber algo por lo menos. 
- Créeme Irene, era mejor que no lo supieras. Se hizo una hucha en la empresa de tu padre para que quien quisiera pudiera ayudar, pero se tarda mucho. Tu padre no nos dejó ayudar demasiado.
- No... Lo sabía. Gracias igualmente, la intención estaba.
Se había vuelto bastante incomodo el tema. Miré hacia fuera a través del cristal que daba a la calle y vi a Álvaro hablar por el móvil con una expresión seria. Se giró hacia la cafetería donde estábamos y vio que le estaba mirando entonces se giró de espaldas a nosotros. Algo había pasado. 
Zayn me cogió la mano desde el otro lado de la mesa. Me giré hacia él. Zayn también se había dado cuenta. 
- No te preocupes, no será nada. 
- Eso espero- suspiré. Él se levantó y se sentó en la silla de mi lado. Me dio un beso en la mejilla y después apoyé mi cabeza en su hombro.
Álvaro irrumpió en la cafetería. Se le veía preocupado, pero a la vez relajado. 
- Irene, tenemos que irnos- me informó.
- ¿Ha pasado algo?
- No te preocupes.
- Álvaro, no me digas que no me preocupe. ¿Qué pasa?
- Vamos, en el coche te lo explico. 
Me levanté a regañadientes y Zayn pasó un brazo por mis hombros atrayéndome hacia él para darme un beso en el cuello. Fuimos hasta su coche y Álvaro le pidió a Zayn para conducir. 
Me senté atrás con Zayn mientras Álvaro conducía, no sé a dónde íbamos, ni porqué, pero no tardé mucho en saberlo, Álvaro cumplió su palabra. 
- Alguien ha llamado des del móvil de tu hermano, han seguido la señal y han encontrado a quien lo tiene, pero no quiere hablar. Vamos a ir ahí haber si tú consigues que te diga donde lo encontró.
Llegamos a un descampado donde había un par de coches policía aparcados. Los cuatro ocupantes estaban a unos metros junto a un chico con ropas andrajosas. Supuse Que debería ser unos cinco o seis años mayor que yo. 
- ¡John!- llamó Álvaro a uno de los policías. El hombre se acercó a nosotros y le apretó la mano que Álvaro le tendía.
- Tú debes ser la señorita Sánchez- me dijo con voz grave.
- La misma. ¿Qué ha pasado?
- Ese chico, encontró el teléfono, ha accedido a dárnoslo, pero dice que no tiene porqué dar más información, que ya tenemos lo que queremos. Hemos intentado razonar con él pero no lo hace. 
- Y queréis que yo lo intente ¿no? ¿De verdad creéis que si no ha querido hablar con unos agentes va a hablar conmigo?
- Por probar no perdemos nada- me animó Álvaro. 
Me acerqué hacia el chico que estaba sentado en el suelo, los policías se apartaron y yo bajé para ponerme a su altura. 
- Hola, soy Irene- le dije sonriendo.
- Hola- respondió secamente- ¿qué pasa que creéis que una policía vestida de calle podrá hacerme cambiar de opinión?
- No soy policía yo. Soy la hermana del propietario del móvil. ¿Tú tienes hermanos?
- Tengo una hermana de doce años a la que tengo que cuidar yo solo como puedo. Hubiera conseguido comida para unas semanas con ese móvil, ahora tendré que buscar otra cosa.
Me fijé en el chico, su pelo azabache estaba sucio, sus ojos tristes eran azules como el mar, pero se le veía cansado. Tenía varias heridas y cicatrices, se le veía musculoso, seguramente se había metido en varias peleas para tener todas esas marcas. Una vida como la suya tenía que ser dura.
- Yo tenía un hermano, lo han secuestrado.
- Yo de eso no tengo que preocuparme, no tengo dinero para que alguien quiera secuestrar a mi hermana y pedir algo a cambio. 
- En eso tienes suerte. Yo llevo ya casi un mes sin hermano. Tú harías lo que fuera por tu hermana ¿verdad?
- Me he metido en varias peleas por ella- se le veía que iba cogiendo un poco de confianza.
- Eres un buen hermano. Yo no puedo decir lo mismo de mí. No pude hace nada para evitar perderle. 
- Lo siento.
- Por favor, ayúdame, necesito a mi hermano y tu eres el único que tiene la información de por dónde puede encontrarse. Puedo ayudarte, a ti y a tu hermana, puedo conseguirte un trabajo si quieres y no tendrías que volver a preocuparte por tener que pelearte, robar, hurgar entre las basuras, tu hermana y tú podríais tener comida asegurada cada día. Antes me has dicho que harías lo que fuera por ella. Intentar que tú me digas donde encontraste el teléfono de mi hermano es lo poco que puedo hacer yo por él. Por favor.
El chico suspiró, yo reprimía las lágrimas, no era justo llorar ante aquel chico que se buscaba la vida por las calles, su vida era mucho más dura que la mía. Finalmente habló, me contó cómo y donde encontró el teléfono de Fran y como consiguió cargarlo y hacerlo funcionar de nuevo, comprobó que llamaba. Fue gracias a ese muchacho que conseguí la información que necesitábamos. 
- ¡John!- llamé al policía- dame el móvil por favor- el policía me lo entregó y volvió a alejarse. Yo me giré hacia el chico.- ¿cómo te llamas?
- Andrew- respondió.
- Toma Andrew- dije entregándole el teléfono y tres billetes de 50£ que saqué de mi monedero- ve con tu hermana a comprar un poco de ropa y después id a comer donde queráis. Y el móvil, guárdalo, no tardarás en tener noticias mías. Muchas gracias, de verdad.- entonces me acerqué y le abracé- Ven- le indiqué. Fui hacia John quien hablaba con Álvaro- ¿podéis llevarlo a buscar a su hermana?
- Mmm... Sí, claro.
Volví a darle las gracias a Andrew y después de irse en uno de los dos coches de policía junto a uno de ellos informé de lo sucedido a John y el resto de los presentes. Rápidamente llamaron a la central y se organizó la búsqueda. Zayn, Álvaro y yo volvimos a casa.
La esperanza había vuelto a alojarse dentro de mí. 


Eran las siete de la mañana, me había vuelto a despertar gritando. Las pesadillas se repetían y ya había pasado otra semana así. Estaba en mi habitación esta vez, Zayn dormía a mi lado, se le veía tan tierno. No volvería a dormirme, lo sabía, así que me quedé ahí sentada acariciando el pelo de Zayn, bajando por la nuca hasta el cuello, puesto que hacía mucho calor se había sacado la camiseta y podía ver sus tatuajes con la poca luz que empezaba a entrar por la ventana. Seguí mi recorrido acariciando su mejilla para llegar a esos labios tan apetecibles. Deposité un suave beso en ellos, Zayn se removió. 
- Mmm... Otro- susurró. Me reí- otro-le di otro beso- mmmm... Mas- volví a reírme- mas- le hice caso- otro mas- me acerqué a él y le di otro beso, entonces se movió y me agarró de la nuca besándome. El beso se fue intensificando yo sonreía divertida- me encantaría poder despertar así cada mañana- dijo abriendo los ojos.
- A mí también me encantaría. 
- ¿Qué hora es?- preguntó. 
- Las siete y cuarto. 
- ¿Por qué estás despierta? Es temprano todavía. 
- He vuelto a tener otra pesadilla. 
- Solo es eso, una pesadilla, no pienses en ello- dijo dándome un beso en la frente. Le abracé y apoyé mi cabeza en su pecho, los latidos de su corazón me relajaban. Y sin tan solo imaginármelo volví a dormirme. 


Eran las nueve, mis padres habían salido a comprar, Zayn y yo nos acabábamos de levantar. Fuimos a desayunar a la cocina.


Estaba untando unas tostadas con mermelada en la encimera cuando Zayn me abrazó por detrás y empezó a besarme el cuello, me giró rápidamente y se apoderó de mis labios. Aparté las tostadas de detrás y me subió a la encimera mientras nuestras lenguas jugaban. Mis manos recorrían su espalda desnuda, él tenía sus manos en mi espalda e iba descendiendo por esta. 
El teléfono empezó a sonar. 
- Siempre le mismo- se quejó Zayn. Me reí, me ayudó a bajar de un salto y fui a coger el teléfono con él detrás jugando a besarme el cuello. 
- Para- dije divertida riendo mientras descolgaba el teléfono- ¿Diga?
"¿Señora Sánchez?"
- No, soy su hija. 
"Señorita Sánchez, llamamos de comisaría ¿se encuentra su madre o su padre en casa?"
- No, han salido a comprar, ¿ha pasado algo agente?
"Hemos encontrado a Francisco Sánchez"- dijo el hombre con la voz cortada.
- ¿Hay nuevas noticias?- pregunté esperanzada y aguantándome la risa por culpa de Zayn.
"Me temo que son malas noticas lo que traigo. El señorito Sánchez ha fallecido"



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Bueno, lo que voy a decir ahora, creo que sería mejor que no lo dijera, peeero bueno. Que el siguiente no va a estar hasta el lunes que viene, espero que no me matéis por eso. ¿Que creéis que pasará con Andrew, Irene le ha prometido que le llamaría, creéis que lo hará?
Bueno, para aquellos que os preguntabais sobre como se lo tomaría  Perrie, ya habéis visto que bien. 
Y bueno, queríais noticias de Fran, aquí las tenéis...
Espero vuestros comentarios, que yo después de este capitulo lloré mucho, pero con el siguiente todavía más. 
Tambien quería comentarios que si alguien a quien avisaba por Tuenti está por aquí, me borraron también el segundo, así que si me podéis pasar vuestros Twitters mejor. 
Se os quiere (aunque después de este capitulo penséis que no) Besos <3

miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 27

En el capitulo anterior...


- Se que está mal- dije. Me sentía mal por Perrie, Zayn la estaba como engañando por mi- pero necesito tus besos, te necesito Zayn, y ahora más que nunca. 
- Entonces no discutamos más, ya hablaré mañana con ella. Pero ahora quien me importa y me necesita eres tú.
Entonces fui yo quien acortó la distancia que nos separaba para besarle, lo necesitaba, necesitaba beber sus labios como si me saciaran la sed, sentir como si con tan solo eso podría sobrevivir, sentirme como si estuviera flotando en las nubes ajena al mundo que nos rodeaba. 


- Sabes que eso puede traerte problemas ¿verdad?- le dijo un Louis preocupado a Zayn cuando entramos cogidos de la mano al salón donde estaban todos. 
- Lo sé- respondió Zayn- pero por ella quiero arriesgarme- dijo antes de darme un beso delante de todos. Yo me sonrojé. 
- Aww, que cuquis- comentó Nico. A lo que sonreí.
- Le tendré vigilado Malik- le dijo Álvaro poniendo dos dedos delante de sus ojos y dirigiéndolos después hacia Zayn.
- A quien tienes que vigilarla es a ella. Espero que nada malo le suceda. La dejo en tus manos.

- Nos despedimos ya- anunció Álvaro- señorita Sánchez, me acaba de llamar el señor Sanchez que desea que vayamos a casa a comer.
- Bueno chicos, adiós- me despedí. Les di dos besos a Liam, Louis, Niall, incluso a Vero. 
- Me alegro por ti- me susurró Harry mientras le daba dos besos igual que a los otros. Luego me dirigí hacia Zayn y le di un fugaz beso en la comisura de los labios. No quería abusar de la hospitalidad de sus labios mientras estos siguieran reservados para otra persona. 
Luego Álvaro y yo nos fuimos en silencio a casa a comer. Después de comer mi madre, mi padre, yo y Álvaro, mi padre acompañó al chico con el coche a recoger sus cosas.

- Álvaro- le llamé a la que iba a ser su habitación por un tiempo, mis padres habían insistido en que era mejor que se quedara a vivir en casa en lugar de su apartamento el cual estaba bastante alejado. 
La habitación era la contigua a la mía. Y la siguiente era más amplia y un poco mejor pero quiso quedarse ahí.
Lara y Sandra vendrían la semana que viene y la habitación grande tenía dos camas mientras que en la cual estaba llamando solo había una. 
- Adelante, pase- me dijo, y entré- estoy guardando mis pertenencias. 
- Me gustaría ir luego a casa de Vicky, cuando acabes con todo esto.
- De acuerdo, gracias por avisar.
- ¿Quieres que te ayude?
- No hace falta, ya termino. Señorita Sanchez yo... Siento haber tenido que irrumpir así en su vida. Sé que no es fácil que de un día para otro un extraño tenga que llevarte y acompañarte a todos lados, pero es mi trabajo señorita y es por su seguridad. Trataré de hacer lo máximo posible para que mi presencia no se le haga molesta. 
- Gracias Álvaro. Lo sé, es solo que, es extraño. Y por favor, trátame de tu. 
- De acuerdo señorita. 
- Ah sí, y llámame Irene, no señorita, que solo eres tres años mayor que yo.
- Como desees.
- Ejem...- caraspeé. 
- Es la costumbre. Hasta ahora no he trabajado con alguien joven.
- Bueno, ya te acostumbrarás- me reí viendo como intentaba doblar una chaqueta. - Dame, ya lo hago yo- dije cogiendo la chaqueta- y otra cosa. No hace falta que vayas con traje y eso, puedes ir normal.
- ¿Algo más que discutir sobre mi trabajo?- se rió. 
- Si, trátame como si fuéramos amigos, no como si tuvieras que protegerme. 
- De acuerdo- acabamos de guardar el resto de sus cosas- Listo, ya podemos irnos.
- Ahora la cosa es, ¿podemos ir con mi moto?- pregunté. 
- No veo que haya ningún problema. 
- ¿Y puedo conducir yo?
- Si sabes cómo ir, si. 
- Vale, entonces conduces tu- dije tendiéndole las llaves de mi Vespa. 
Bajamos al garaje y cogí mi casco y Álvaro subió a coger el suyo. Mi padre le había informado de que tenía una moto y me conocía lo suficiente como para saber que era mi medio de transporte preferido, así que el chico se había traído su casco. 
Monté en la moto tras él y dejé que me llevara. 

Más tarde llegábamos a casa de la familia González. Por fuera era una casa preciosa, tenía tres pisos y parecía recién pintada de blanco mientras que el tejado era azul marino. Se oía gente en el jardín de atrás así que Álvaro me indicó que fuéramos directamente ahí. 
Bordeamos la casa y llegamos a la parte trasera, el jardín era inmenso y además contaba con una piscina, era como si hubieran juntado mi jardín y la piscina de la casa de Nico, pero todo el doble de grande. 
Vero se encontraba en el agua mientras que su madre estaba en una hamaca tomando el sol mientras leía una revista. 
- Hola señora González- saludó Álvaro. 
- Cari, ¿qué haces aquí?- preguntó Vero saliendo de la piscina y cogiendo una toalla antes de darle un beso a su novio. Conocía la historia de esos dos, y la verdad es que me alegraba por ellos. Si, de verdad me alegraba. 
- Hola- saludé a madre e hija.
- Hola cielo- respondió la señora González- ¿cómo te encuentras?
- Preocupada, pero estoy bien, ahora mismo confío en que las cosas se van a solucionar pronto. ¿Cómo está Vicky? Venía a hablar con ella.
- Lleva desde entonces encerrada en su habitación- me explicó Verónica preocupada- no ha salido ni para comer y si tiene que ir al baño va al de la habitación. He intentado hablar con ella pero se pasa el rato llorando y no puedo verla sufrir así. Ven, que te acompaño a ver si contigo quiere hablar.
- Gracias.- entonces me dirigí a mi guardaespaldas- Álvaro, puedes quedarte aquí con Vero mientras, cuando acabe de hablar con Vicky bajo a avisarte. 
Álvaro se quedó hablando con la madre de las chicas y yo fui guiada por Vero hasta una habitación de la segunda planta. Llamamos a la puerta pero no obtuvimos respuesta. Vero abrió la puerta, pero ni dentro ni en el baño había nadie.
- Quizás está arriba. Ven, subamos. 
Seguimos subiendo por las escaleras hasta una gran sala con una mesa alargada que cubría casi toda la estancia con unas veinte sillas o más alrededor. 
- Tuvimos una comida familiar hace poco y esto sigue así- me informó- normalmente esto es una especie de gimnasio- efectivamente, en un rincón de la sala había unas cuantas maquinas de hacer ejercicio. 
La sala estaba iluminada por unas puertas correderas de cristal que daban a una terraza desde donde se veía el jardín y la piscina de abajo. Salimos fuera y entonces vi a esa chiquilla con el pelo pelirrojo. Estaba acurrucada en una esquina en la sombra, sentada echa un ovillo.
- Ahí la tienes- dijo Vero en un suspiro- haber si tú tienes más suerte. 
- Gracias Vero. Ve con Álvaro si quieres. Luego bajo.
Vero me sonrió dándome ánimos y yo me dirigí hacia la chica. Me senté a su lado en la sombra no sabía exactamente que debía decirle, la verdad es que yo no sé de dónde había sacado las fuerzas, pero sin ellas estaría como la chica, como mi madre. 
- Vicky- llamé su atención- a Fran no le gustaría que estuvieras así llorando- no me respondió. Seguía con la cabeza hundida en sus rodillas. La oía sollozar, me acerqué un poco más a ella y le pasé un brazo por la espalda atrayéndola hacia mí y le di un beso en la coronilla.
- ¿Hay noticias de él?- preguntó al cabo de un rato calmándose un poco. Negué con la cabeza reprimiendo las lágrimas que amenazaban con salir. Cerré los ojos y apreté fuertemente los labios. No debía dejar que Vicky me viera llorar, tenía que ser fuerte para conseguir que ella también lo fuera. 
- No puedo dormir- me dijo levantando la cabeza, aunque de eso ya me di cuenta al ver las ojeras que se le marcaban- tengo pesadillas, y cada vez que cierro los ojos le veo, veo como esos hombres le golpeaban, veo como caía al suelo, como me miraba y gesticulaba "huye" y después yo empezaba a correr, le oía gritar de dolor, sentía los golpes que le daban. Y de repente, silencio. Me giré temiéndome lo peor. Oí como uno de los hombres decía "rápido, metámosle en la furgoneta ahora que no opone resistencia y huyamos" y yo seguía corriendo, necesitaba ayuda, oí a la furgoneta alejarse y unos minutos después llegué a la fiesta exhausta.
- Tranquila, ya ha pasado eso, lo encontrarán, tarde o temprano volverá a casa. Tenemos que ser fuertes Vicky, a él no le gustaría que nos pasáramos el día en casa llorando.
- Lo sé- dijo secándose las lágrimas con el brazo. Entonces sonrió y se levantó- ¿vienes a la piscina?
- Claro- le sonreí. 
Y ambas bajamos a bajo a zambullirnos en el agua, en nuestro medio. Donde todos los problemas desaparecen por un tiempo.


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Hoy voy rápido que se me va a morir el móvil. Espero que os haya gustado el capitulo y bueno, esperare vuestros comentarios. Quizás no pueda subir en varios días, ahora seré un poco irregular al subir los capítulos porque no estoy en casa. 
Se os quiere Besos

domingo, 28 de julio de 2013

Capítulo 26

En el capitulo anterior...


"- ¿Estarás conmigo en las buenas y en las malas compartiendo sonrisas y lágrimas?- preguntó una vez. 

- Estaré en las buenas compartiendo las sonrisas- respondí. 
- Entonces mejor olvídame. 
- Porque no voy a dejar que nada malo suceda ni que derrames una sola lágrima"

Quizás llegaba un poco tarde para lo segundo, pero todavía podía arreglar lo primero.
¿Pero de verdad debía? ¿Tenía la fuerza de voluntad para hacerlo?
No sería fácil, eso lo tenía claro, ¿que conseguiría después de eso? ¿Merecería la pena? ¿O debía esperar a que fuera ella la que se disculpara? Pero eso ya lo había intentado una vez y no la dejé hacerlo. Ahora había reflexionado, pero seguía indecisa, ¿debía darle otra oportunidad?



Estaba colapsada, no sabía que debía hacer. Por una parte quería ir a hablar con Vero y darle otra oportunidad. Ella no merecía esto. Pero por otra, yo tampoco lo merecía esa vez. 
- ¿En qué piensas?- me preguntó Harry a mis espaldas.
- En Vero.- respondí sin girarme- No sé qué hacer. Me siento culpable, aunque no debería. En Fran. Y que no sé cómo debe estar ahora mismo. Quizás lo hayan...- se me quebró la voz y Harry me abrazó. Eso se había convertido en costumbre.
- ¿Y en el chico al que le gustas?
- Ahora mismo no me parece importante. 
- Quizás él podría ayudarte si quisieras.
- Antes debería saber quién es. 
- Pregúntaselo a Zayn. 
- Después de cómo está con lo de Vero, creo que no voy a obtener respuesta por su parte. 
- Entonces arregla lo de Vero antes. 
- Como si fuera tan fácil. Harry eres el único a quien se lo expliqué, ni tan solo Niall lo sabe. Sabes cómo lo pasé. 
- Si, es cierto. Pero piénsalo bien. Sabes lo que es, ¿crees que ella o cualquier persona merece ese sufrimiento?
- No...- susurré- pero yo tampoco lo merecía.
- ¿Entonces me estás hablando de una venganza?- no contesté- Irene, piénsalo. ¿Le has vuelto a preguntar el motivo de porqué lo hizo?
- No. 
- ¿Y no crees que deberías? Empieza con eso. Luego ya decidirás. Vamos.
Fuimos a buscar a Zayn y Vero por la casa. Escuchamos a alguien llorar y nos acercamos ahí. Harry llamó a la puerta e hizo salir a Zayn. Nuestras miradas se cruzaron. 
Se le veía confuso, decepcionado. 
Entré en la habitación de Zayn y vi que Vero estaba sentada en la cama secándose las lágrimas apresuradamente. Me senté a su lado sin saber que decir, ¿que tenía que decirle?
- Lo siento- dijimos a la vez- siento lo que he dicho antes- me disculpé. 
- No te preocupes, en realidad sé que me lo merezco- no me hizo falta preguntar, ella misma empezó a explicarme- Arruiné nuestra fuerte amistad para conseguir unas amistades falsas aunque fueran más cercanas. Desde que acabamos el bachillerato que no volví a tener noticias de la gente con la que me junté al abandonarte. De toda esa gente que creía mis amigos solo me queda Álvaro. Y sé que si no lo hubiera fastidiado, ahora tú y yo seguiríamos siendo amigas por muchos años que hubieran pasado. Porque mucha distancia nos separaba pero nuestra amistad era más fuerte que eso. Pero me di cuenta demasiado tarde.
» Cambié mucho, demasiado, incluso el que era mi mejor amigo y como mi hermano se alejó de mí. Me fui a juntar con las peores personas que podría haberlo hecho. Él no fue el único que me avisó. Cuando quise darme cuenta, ya no había vuelta atrás. Por culpa de las que decían ser mis amigas me metí en el alcohol, el tabaco y por poco también en las drogas. Y después, volvía a estar sola.
» Entonces un día Álvaro volvió a aparecer después de que se alejara de mi avergonzado de lo que estaba haciéndome. Yo ya le había olvidado, sabía que entre él y yo no podía haber nada más que amistad, él pensaba lo mismo. Pero ya habíamos estado enamorados anteriormente aunque en etapas separadas, esa historia ya la sabes. Pero siempre quedan escollos y el fuego puede volver a encenderse. Fue gracias a él que conseguí recuperarme y dejar los malditos vicios. 
» Varias veces quise volver a hablar contigo, pero sabía que no había nada que hacer. Que ya estaba perdido. Además de que si quería hablar contigo tendría que ser cara a cara. Varias veces me planteé ir a Castellón a buscarte. Pero sería como buscar una aguja en un pajar, no sabía donde vivías. 
» Pero entonces un día llego a buscar a mi hermana y te veo ahí delante. Reaccioné mal al principio, lo sé. Y sé que no me vas a perdonar después de todo. Sé que me lo merezco. Pero aun guardaba la esperanza...

- Vero, me gustaría perdonarte- dije al cabo de unos segundos de silencio- de verdad que me gustaría. Pero no es tan fácil como decirlo. Tengo que pensar.
- De acuerdo, no te preocupes por eso. Puedo esperar. Ahora debes preocuparte por lo de tu hermano, no por una imbécil que te hizo daño.
Salí de la habitación en silencio y por mi sorpresa Zayn que estaba fuera me siguió. Había estado hablando con Harry. Salí fuera al porche y me senté en una de las hamacas que se mecían. 
- ¿Como lo llevas?- me preguntó él poniéndose delante de mí.
- Pues bueno...
- Harry me lo ha contado, lo de Vero. Yo... No sabía esa parte de la historia.
- Y claro, entonces yo era la mala ¿no?
- Pero Irene, ¿cómo querías que yo supiera todo eso?
- Pues preguntando Zayn, preguntando. 
- No me ibas a responder. 
- Bueno, pues entonces ya me parecería a ti.- En ese momento ya no sabía lo que decía. Varias cosas se cruzaban en mi mente y aunque no tuviera sentido dije lo primero que se me pasó por la cabeza- Que llevo como un mes y medio sin saber quién es el chico que me dijiste que le gustaba. Pero ahora ya lo sé. 
- ¿Quieres que te lo confirme?- eso me animó un poco.
- Sí, claro que quiero. 
- Piénsalo bien. ¿Y si no es el chico que esperas que sea?
- ¿Y si resulta que sí que lo es?- sonreí recordando la frase de Harry. 
Se hizo el silencio, creo que Zayn pensaba, mirando a lo lejos, dudaba. Yo me había calmado, Zayn tenía razón con lo de Vero, si yo no le quise contar nada, él no podía haberme leído la mente para saberlo todo. 
- De acuerdo te diré quién es- dijo finalmente, sus ojos se iluminaron- pero no puedes decírselo, a nadie.
- De acuerdo. 
Entonces se me fue acercando como esa vez en el coche que me iba a contar un secreto, yo también me acerqué, cada vez más y más cerca. Su aroma me llenaba por dentro, mi corazón se aceleraba mientras él humedecía sus labios. Acto seguido fue juntándolos con los míos dándome la respuesta a varias de mis preguntas.
- Ahora ya lo sabes- dijo a centímetros de mi todavía.
- Pero Zayn... ¿Y Perrie?- me aparté confusa.  
- Con Phineas y Ferb estará.
- Que malo el chiste- me reí a causa de la tensión, pero lo dejé de hacer en segundos- no, ahora en serio. 
- ¿Sabes esa vez que leíste un artículo sobre que nuestra relación no iba bien, y que me preguntaste si era verdad lo que decían de mi y Perrie y te dije que no, que eso era mentira? No es que te estuviera mintiendo, en realidad lo que intentaba era conseguir mentirme a mí mismo. No quería darme la razón cuando veía que lo que sentía por ella ya no era lo mismo. 
- Pero Zayn yo... No sé, ¿qué quieres hacer?- suspiré. 
- No lo sé. Tu... ¿Me quieres?
- Sí, claro que sí.
- ¿Y Harry?
- Solo somos amigos- hice un silencio para después lanzarme a preguntar- ¿Y Vero?
- Lo mismo, además ella sale con Álvaro. 
- ¿Tu lo sabías?
- Sí, claro.
- Entonces ¿todo el tonteo ese que os llevabais?
- ¿El mismo que te llevabas tu con Harry?
- No has respondido a mi pregunta- respondí incomoda.
- Sabía que Vero está con Álvaro y sabía que te quiero, pero estaba molesto por como la estabas tratando. No es propio de ti, eras demasiado borde.
- Eso es que tú no me has visto cabreada, cuando lo estoy, soy así.
- Siento haberte juzgado mal.
- Yo tampoco me comporté bien contigo. Supongo que fue porque quería dejar de quererte. Yo no quería enamorarme. Tú estás con Perrie y no quiero fastidiarlo todo. 
- Hace tiempo alguien me dijo que una de las mejores cosas que te pueden pasar es querer sin querer. No quiero quererte porque no va a ser fácil, ni para ti ni para mí. Pero es algo que no se puede evitar. Y si te quiero, te quiero. Y sabes, ahora que se que tu también me quieres, se que hice bien de esperar y no decírtelo directamente ese día en el coche.- Zayn se fue acercando a mi lentamente, como si esperara mi permiso. Un permiso que no podía concederle. 
- No Zayn- susurré, él se paró a escasos centímetros de mí.
- ¿Por qué?- me preguntó en el mismo tono
- ¿Que harás con Perrie?
- No lo sé- se apartó y desvió la mirada pensativo- supongo que vamos a dejarlo.
- Zayn, no quiero que lo hagas por mí- le dije cogiéndole suavemente la cara para mirarle a los ojos. 
- También lo hago por mí, y por ella.
- ¿Me prometes que hablarás con ella cuanto antes?
- Te lo prometo. 
- Se que está mal- dije. Me sentía mal por Perrie, Zayn la estaba como engañando por mi- pero necesito tus besos, te necesito Zayn, y ahora más que nunca. 
- Entonces no discutamos más, ya hablaré mañana con ella. Pero ahora quien me importa y me necesita eres tú.
Entonces fui yo quien acortó la distancia que nos separaba para besarle, lo necesitaba, necesitaba beber sus labios como si me saciaran la sed, sentir como si con tan solo eso podría sobrevivir, sentirme como si estuviera flotando en las nubes ajena al mundo que nos rodeaba. 


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Bueno, bueno, este capitulo no se como estará estéticamente porque lo estoy subiendo con el ipod y no me deja cambiar colores letra y eso, así que cuando vuelva a casa lo arreglaré. 
Ya empiezan a saberse algunas cositas, quien era el chico misterioso, pero ¿que pasará con Harry? ¿Y lo de Vero que os ha parecido? Bueno, el siguiente quizás tarde más en subirlo porque desde aquí va muy mal de hacerlo.
Espero vuestros comentarios :)
Besos <3